4 jul. 2017

Miel cayendo de una cuchara



Caían gotas

Gotas pobres

Pero caían

Eso dijo mi mamá una mañana mirando por la ventana de la cocina. Con mi papá estábamos desayunando. Él dijo algo relacionado con el clima y la conversación siguió. Pero yo me quede con esas seis palabras que casi parecían un haiku. Luego las escribí en mi cuaderno. Sin habérselo propuesto mi mamá había hecho una poesía en la cotidianidad del desayuno, sin percatarse siquiera. 

A veces pasamos tanto tiempo luchando contra las palabras. Haciendo lo imposible para que salgan como nosotros queremos, corriéndolas de lugar para que suenen bonitas, retorciéndolas para que logren expresar todo lo que sentimos. Pero hay momentos, momentos fugaces, bastante escasos, en los que las palabras llegan a nosotros perfectas, sin ninguna necesidad de ser editadas. Son miel cayendo de una cuchara, una flor rosa contra un cielo azul, una mirada que no esperábamos encontrar entre la multitud. Son simplemente perfectas. Y a veces sucede que quien las dice ni se da cuenta de lo que acaba de hacer. Por suerte a veces alguien llega a escucharlas y lo nota, ese pequeño destello de magia, ese instante que es esfuma antes de que tengas tiempo de pestañear. 

Esa mañana mi madre no lo notó pero yo sí. Yo escuché esas palabras y decidí guardarlas como si fueran un pequeño tesoro.

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4 comentarios:

  1. ¡Hola! Me parece un texto precioso.
    Un saludo

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  2. Que bonito Cati. A veces en un simple decir o en algo cotidiano se esconde la belleza...

    Beso

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  3. Hola Cati!
    Ay es cierto que a veces nos salen palabras y frases muy lindas, geniales, profundas, graciosas, etc. sin esfuerzo, sin pensarlas demasiado. Se nos escapan casi. No siempre hay quien las escuche o aprecie.
    Así que me parece tan bien que presenciaras el momento poético de tu mamá y lo documentaras.

    Que andes bien.

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Ray Bradbury