4 jul. 2016

La difícil tarea de dibujarte




Tienes las manos manchadas con tinta de tanto usar palabras gastadas,
en un desesperado intento de revivir amores pasados 
que se perdieron en un temporal y ya nadie se molestó en buscar.
Eres un cazador de tesoros que nadie escondió. 
Buceas en un mar de recuerdos melancólicos 
que te vuelven oscuro e inalcanzable, un tanto antisocial.
Persigues sueños que ya se han vencido
y el tiempo ha tirado a la basura.
Los encuentras y los reciclas. 
Se los robas a quien se ha quedado dormido en mitad de una oración 
y los sueñas como si te pertenecieran. 
Juegas a ser extraños que no conoces 
y tampoco te interesa conocer.
Eres demasiado callado 
porque encierras un centenar de palabras apiladas adentro de tu boca, 
que solo tus manos pueden gritar.
Eres bastante maleducado 
porque no te molestas en contestar comentarios vacíos, 
pero te haces el tiempo para responder preguntas 
que alguien ha lanzado al aire buscando respuestas que nadie posee. 
Pero a ti te gusta inventarte tus propias respuestas.
Prefieres creer que todo tiene solución 
y que en algún momento aparecerá un cartel que indique la salida 
de este laberinto en el cual me has metido 
cuando me pediste que te dibujara.