27 mar. 2016

Libros pendientes en mi estanteria




Nos encanta mentirnos a nosotros mismos y decir que no vamos a comprar más libros. Pero por supuesto, nuestra promesa dura hasta que pasamos frente a una librería y el olor a libros aún no leídos nos encandila y no podemos resistirnos a comprar al menos un libro. La última vez que fui a capital no pude resistirme y termine comprando tres libros que aún no he leído y que tengo pendientes para leerlos si es posible este año. Si es que el estudio, el trabajo y la vida misma me lo permiten. 

 Life after life lo compre porque me llamaba el título y siempre me gusta leer libros en inglés y así poder practicar el idioma. 

 Extremely Loud, Extremely Close, lo compre porque vi la película hace ya mucho y sé que me gusto aunque no recuerdo muy bien de que iba. Y como los libros siempre son mejores que las películas no había manera de perder  ¿Cierto?

Por último, La verdad sobre Celia lo compre por la sinopsis y como no, por la portada. Además al verlo tuve la sensación de que era uno de esos libros que encontras por pura casualidad y terminas adorando.





¿Los conocen? ¿Han leído alguno? ¿Por cuál me dicen que empiece?
 

14 mar. 2016

No lo leas ahora




No lo leas ahora.

Léelo en la noche, sin luces, solo velas, o cuando estés cansado de que todo gire tan rápido.

Léelo dando vuelta la hoja y adivinando las palabras por sus letras. Empieza por el final y sorpréndete con cómo empezó todo. No me cuentes como sucedió porque no quiero saberlo. Me gustan las sorpresas.  

Léelo cuando estés solo y no quieras que la soledad se siente a tu lado. A veces es muy difícil estar solo, cuando quieres estar del otro lado del mundo.

Léelo cuando ya  hayas acabado con las noticias y te sepas el horóscopo de memoria. 

No pienses en mi cuando lo leas porque yo no voy a estar allí y solo podrás escuchar mi fantasma riendo en la habitación de al lado.

Léelo cuando haya demasiado silencio a tu alrededor y solo mis palabras ruidosas puedan acallarlo.

No lo leas en voz alta porque el ritmo y la cantidad interminable de excusas te dejaran sin aire.

Si aún no lo has descubierto, te anticipo que es una nota de despedida.

Así que no lo leas ahora.

No lo leas y así tal vez yo no me haya ido.

10 mar. 2016

Reglas para tener un blog




La verdad es que decir reglas en plural sería una equivocación. Hay una sola regla a la hora de tener un blog y es que no hay reglas. Vivimos en un mundo en el que todo se divide en cosas permitidas y cosas prohibidas, correctas e incorrectas, normales y raras. No hay punto intermedio, no hay espacio para lo diferente, para la originalidad.

Y es ese uno de los principales motivos por los cuales nos decidimos a crear un blog. Para crear algo único, para poder decir nuestra verdad y que nadie nos pueda callar, que nadie nos tache de equivocados, raros o incorrectos. 

Y es precisamente por esto que a la hora de llevar adelante un blog no hay que seguir más reglas que las nuestras. No hay que hacer caso al que dirán, ni a las modas. No importa que sea lo que vende ni lo que consigue más visitas. Lo importante es ser fiel a uno mismo y no perder la esencia en un intento desesperado por conseguir más seguidores. El blog tiene que ser un espejo de lo que nos ocurre, de los que nos interesa, de quienes somos.

Este blog, por ejemplo, comenzó siendo un blog dedicado casi en su totalidad a reseñas literarias, pero con el paso del tiempo fue cambiando hasta convertirse en este hibrido que es hoy. Al principio era más estructurado y ordenado, ahora me doy el lujo de escribir sobre lo que quiera cuando quiera. 

Tener un blog significa tener un pequeño espacio en la red para decir todo lo que se nos ocurra, sin filtros, ni presiones. Tener un blog nos permite posicionarnos en el gris que la sociedad ignora, conocernos a nosotros mismos y conocer a otros en el camino.

Y es por todo esto que al momento de llevar adelante un blog no hay reglas ni recetas, solo el espacio para ser auténticos.

6 mar. 2016

Palabras nunca leidas en voz alta




Las palabras que escribí en un papel y que nadie llego a leer, porque alguien las confundió con una inútil lista de compras y las hizo un bollo, las tiró al suelo y se perdieron tras la patada juguetona de un niño.

Alguien, un simple extraño, las encontró y las leyó en voz alta. Comenzó a buscarme, al autor de esas frases inconexas que lo desvelaron noches enteras. Nunca llegó a encontrarme y yo nunca llegue a conocerlo.

Quizás nunca existió tal extraño y yo solo me lo invente para creer que palabras tan bonitas no murieron en un bollo de papel que alguien tiró y alguien pateó y nadie se tomó la molestia de leer en voz alta.