25 nov. 2015

Temporada de luciernagas y ojotas




Aunque no estemos formalmente en verano, para mí la temporada de las luciérnagas y las ojotas ya empezó. 

El verano para mí es volver en colectivo a las ocho de la noche en remera manga corta y sandalias. Que en clase los profesores prendan los ventiladores y estos amenacen con volarte todos los apuntes.
Que el día tenga horas extras y el sol no quiera despedirse. Levantarse temprano y que el cielo ya este de ese grisáceo que en seguida se convierte en azul.

Verano es salir al mediodía y sentir como el sol calienta la vereda. Los días se acumulan y en cuanto te das cuenta ya se ha terminado el año. Los adornos navideños ya están en las vidrieras. Las fiestas pasan y te encuentras en la playa o si eres como yo te escapas para el lado de la montaña y los ríos. Y tu piel se vuelve más oscura y la bikini te deja un tatuaje. 

El mate se convierte en un terere frío y las noches son tan cálidas que ni puedes pensar en dormir. Y juegas a las cartas con tu hermana y sales con tus amigos y cuando vuelves ya es de día.

El verano también es los mosquitos molestos y las comidas en la mesa de madera que está en el patio. Los bichos que se acercan a la luz y por las noches todas las ventanas de la casa se abren. Los chicos que en la esquina hacen ruido y mi papá que no puede dormir. 

Los jeans y las zapatillas quedan en el olvido, las ojotas y los shorts toman el control. 

Mi cumpleaños llega y también el de mi hermana, el de mi hermano, el de mi papá, el de mi mamá, el de mi sobrino. Se abren regalos y se soplan velas y se canta el feliz cumpleaños desde la pileta. 

Y el verano se acaba y vuelven los horarios y los días se acortan y aunque haga solo unas semanas que se ha ido ya lo estamos extrañando. 

Pero me estoy adelantando porque el veintiuno todavía no llego y aún queda mucho verano por delante.

22 nov. 2015

Una canción





"Una canción puede llevarte instantáneamente a un momento o a un lugar, o incluso a una persona. No importa si todo lo demás ha cambiado en ti o en el mundo, esa canción sigue siendo la misma, justo como en aquel momento. Lo que es alucinante si te paras a pensarlo." Just Listen, Sarah Dessen.

Transcribo una historia que escribí en una vieja libreta de espiral mientras escuchó viejos temas de La oreja de Van Gogh  y la mente me transporta a un momento muy detrás en el tiempo. Canto a los gritos esas canciones que tenía guardadas muy dentro sin siquiera saberlo. La música me transporta a un momento de mi niñez que ya había olvidado. La música me deja viajar en el tiempo y por un momento volver a ser una niña. La música le pone una banda sonora a lo que escribo.

19 nov. 2015

La fastidiosa tarea de corregir lo ya escrito




Para mí, escribir significa hacer un borrador tosco y pulirlo a lo largo de un período de tiempo considerable, Seymour Papert

La inspiración llega en los momentos más inesperados. Cuando estamos en la ducha, cuando vamos en el colectivo e incluso cuando estamos a punto de quedarnos dormidos. Por eso siempre hay que estar preparados con lápiz y papel cerca para atrapar esa idea antes de que se nos escape.

Pero ese momento de inspiración nos deja con un boceto de la historia, una escena o a veces con solo la descripción de un personaje que quizás no sea ni siquiera el principal. Solo  tenemos unas cuantas palabras juntas, una idea en potencia pero que necesita mucho trabajo antes de llegar a ser algo conciso. 

Es por eso que hay que seguir escribiendo y escribiendo sin parar hasta que tropecemos con el punto final y podamos ver que nuestro personaje ha encontrado el final que esperaba o el que el destino eligió para él, que comúnmente no es el mismo, pero así es la vida ¿No?

Ahora una vez que hemos terminado la historia comienza la odiosa tarea de corregir. Tenemos que sentarnos a releer y dejar descansar la historia un par de días antes de volver a releerla. Y recién entonces podemos comenzar a corregir los errores de gramática y de estilo. En una cuarta o quinta lectura nos encargamos de la historia, los puntos flacos y las partes poco creíbles, agregamos un toque de humor o más dramatismo. Hacemos lo imposible para lograr que el lector siga leyendo. 

Todo este proceso es molesto y es en esos momentos en los que dudamos de nosotros mismos. No nos creemos capaces de arreglar esa historia que en un principio tan original nos parecía, creemos que nadie va a querer leerla y que no seremos nunca escritores.

Y es por esto que tenemos que seguir escribiendo y corrigiendo y leyendo. Tenemos que ampliar nuestro vocabulario y encontrar nuestro propio estilo, tenemos que bucear hasta encontrar esa historia que realmente necesitamos contar y luego releerla cuantas veces sea necesario hasta que las hayamos convertido en la pieza de literatura que nosotros estábamos buscando. 

Es imposible que lo que escribamos este bien a la primera, tenemos que seguir trabajando y no darnos por vencidos porque es entonces cuando realmente nos convertimos en quienes queremos ser.

16 nov. 2015

Porque leer a Kate Morton




Saque sus libros de la biblioteca porque la tapa y el lomo estaban desgastados, lo cual según mi madre es un claro indicio de que es un buen libro. Y como siempre mi madre no se equivocó. Los libros de Kate Morton, y habló en general porque en ninguno ha fallado, son de los que valen la pena leer, de los que es indispensable darles una oportunidad porque no te van a decepcionar.

Ambientados en tres momentos distintos Morton juega con el tiempo y salta de un punto a otro de la línea del tiempo sin resultar confuso ni pesado. Esta es su estrategia para ir desmadejando el gran embrollo que es la historia. De a poco ira presentando las distintas historias que se entrecruzan e ira soltando detalles que solo podremos apreciar cuando terminemos la novela y veamos el cuadro completo, el enigma explicado. Y es por esto que no puedes dejar de leer, no podrás dormir hasta que no sepas que fue exactamente lo que sucedió en esa noche lluviosa de 1973. 

Además de ser adictivas las novelas de Morton nos presentan los detalles exactos de cada contexto histórico para que podamos sentir que realmente estamos caminando por una Londres bombardeada. Por otro lado a través de los personajes la autora analiza las actitudes humanas de la manera más realista posible. 

Pero en el fondo de todo, las novelas de Kate Morton son un canto a la literatura, si leemos entre líneas podemos ver fácilmente a una lectora empedernida que ha cumplido el sueño de crear sus propias historias. 

Hay que leer a Kate Morton porque es como regresar de un viaje y llegar a casa. Nos reencontrarnos con ese lugar acogedor que tanto nos conoce y sabe lo que nos gusta.

13 nov. 2015

Primero hay que perderse para luego encontrarse




Lucy Christopher diría que el desierto australiano es un lugar para desaparecer, para perderse y para encontrarse “It´s a place for disappearing, you´d said, a place for getting lost… and for getting found”. John Green diría que primero hay que perdernos antes de encontrarnos a nosotros mismos “You have to get lost before you find yourself” y creo que podría seguir encontrando ejemplos porque la idea de perderse y encontrarse no es nada original. Pero si es bonita y si nos detenemos a pensar sobre ella es bastante cierta. No es fácil encontrarse a uno mismo en una ciudad de cemento o en una habitación saturada de palabras. 

Pero en este momento no me interesa encontrarme a mí misma como persona, aún no quiero enfrentarme con mis sentimientos más profundos y oscuros, por ahora solo quiero encontrarme como escritora. Quiero saber qué clase de escritora soy o si puedo siquiera adjuntarme el título de escritora. 

Cuando uno quiere dedicar su vida a las palabras solo sabe una cosa: quiere escribir. Pero es que hay demasiadas personas que escriben en este mundo y tantos libros que ya han sido escritos que las historias que aún nadie ha contado están en peligro de extinción. Así que si queremos triunfar y lograr que nuestras palabras vuelen alto y lleguen a lugares lejanos, que alguien se tome la molestia de traducir nuestras palabras y otro en leerlas en voz alta, tenemos que ser originales, únicos, tenemos que ser nosotros mismos. 

Y para eso hay que encontrarse con uno mismo, pero primero hay que perderse. Hay que perderse en todos esos libros que ya han sido escritos y leídos, hay que explorar todos los géneros e idiomas. Tenemos que saludar a la mayor cantidad de autores posible, conocidos y amateurs. Tenemos que leernos todos los libros que haya en nuestra biblioteca. Y recién luego tenemos que empezar a escribir, palabra tras palabra. Nos inventamos historias y las prendemos fuego, las volvemos a escribir. Nos volvemos promiscuos y nos acostamos con todos los géneros. Nos vestimos de detective y nos desafiamos a escribir la mejor historia de amor de todos los tiempos. 

Quizás si somos suertudos en ese largo y difícil proceso descubramos que hemos llegado, que finalmente nos hemos encontrado. Hemos sido capaces de responder a la pregunta más temida. ¿Qué es lo que queremos escribir? Escribir por escribir es sencillo pero escribir algo que realmente valga la pena, algo que sintamos realmente sincero y real es la verdadera tarea.  

Si somos los suficientemente testarudos y continuamos peleándonos con nosotros mismos y poniéndolo todo en papel, quizás lograremos perdernos, ahogarnos en ese mar de tinta y justo antes de que al aire se acabe algún sustantivo pase surcando esas tumultuosas aguas y nos rescate. Nos lleve a tierra firme y finalmente seamos capaces de empezar a escribir lo que realmente queremos escribir.

Puede que este equivocada y solo sea una idea bonita que siempre aparece en la literatura y el cine pero quizás tenga razón y sea necesario alejarnos de todo, internarnos en el bosque y no frenar hasta que seamos capaces de enfrentarnos al espejo y no apartar la vista. Y si el bosque no es lo suficientemente silencioso como para escuchar nuestros pensamientos tendremos que seguir el consejo de Lucy Christopher y perdernos en el desierto australiano. Y finalmente encontrarnos.